Hace unos días escribía sobre la importancia de los sentimientos en las sociedades contemporaneas. Hoy me cruzo con algunas anotaciones que me permito traer rápidamente al blog para reforzar aquellas ideas.

    En una nota sobre vínculos narcos de Cambiemos, un lector, Tulio Pietro Gigena, nos deja un par de links con extractos del libro de Jaime Durán Barba.

    Del primer link obtenemos la siguiente frase:

    “El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”

    Del segundo link, obtenemos lo siguiente:

    (…)

    En la página 363 del libro, Durán Barba recomienda: “Invoque a los sentimientos, no a la razón”. Y explica: “Los humanos somos simios con pretensiones cartesianas”.

    Y viene explicación, o sea una concesión al pobre Renato Descartes, en la página 364: “En política, el ataque enciende los sentimientos del elector común. No es un tema de razones sino de pasiones. Debemos tratar de que nuestro mensaje provoque polémica. Más que perseguir que el ciudadano entienda los problemas, debemos lograr que sientan indignación, pena, alegría, vergüenza o cualquier otra emoción”.

    Ahí aparece, nuevamente, el avatar de la derecha inteligente que te sabe ganar elecciones, estimulando a la razón polémica que desde el día uno de este blog denuncio como el enemigo. Pero tanto o más interesante aún resulta su reflexión de que no importa lo que sienta el interlocutor, siempre y cuando sienta algo; si la propaganda generó alguna emoción, entonces se la considera exitosa.

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