Encuentre las 7 diferencias:

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    (…)
    We had to accept that we could recognize living systems when we encountered them, but that we could not yet say what they were.
    (…)

    Yet I obviuosly had some inkling of what the correct answer were, because I rejected the unsatisfactory ones. After several years of this various attempts I realized that the difficulty was both epistemological and linguistic. (…) I had to stop looking at living systems as open systems defined in an environment, and I needed a language that would permit me to describe an autonomous system in a manner that retained autonomy as a feature of the system or entity specified by the description. In other words, any attempt to characterize living systems with notions of purpose or function was doomed to fail because this notions are instrinsically referential and cannot be operationally used to characterize any system as an autonomous entity. Therefore, notions of purpose, goal, use or function, had to be rejected, but initially I did not know how. (…)

    When Jerry Y. Lettvin and I wrote our several articles on frog vision (…), we did it with the implicit assumption that we were handling a clearly defined cognitive situation: there was an objective (absolute) reality, external to the animal, and independent of it (not determined by it), which it would perceive (cognize), and the animal could use the information obtained in its perception to compute a behaviour adequate to the perceived situation. This assumption of ours appeared clearly in our language. We described the various kinds of retinal ganglion cells as feature detectors, and we spoke as detection of prey and enemy. We knew that was not the whole neurophysiological story, as was apparent particularly in the discussion of the article called “Anatomy and Physiology of Vision in the Frog (Rana pipiens)“. But even there the epistemology that guided our thinking and writing was that of an objective reality independent of the observer. Thus, when Samy Frenk and I began to work with pidgeons in 1961, first studying from vision, we aproached that study in the same fundamental view. (…) Yet, when Gabriela Uribe joined us and we in fact began to study color vision in 1964, it soon became apparent to us that that approach leads to deep trouble. Neurophysiologically we did not see anything fundamentally different from what other scholars had already seen. We found the classic types of ganglion cells with…

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    (…)
    Alguna vez Whitehead, el famoso matemático y metafísico inglés de la primera mitad de este siglo, dijo que toda la filosofía occidental no era más que un pie de página de los textos de Platón. De manera mucho menos grandiosa y elegante, lo que yo estoy diciendo es que Platón y Aristóteles se refirieron a problemas que todavía no hemos resuelto y que (como todos los problemas verdaderamente filosóficos) probablemente no tienen solución. En este sentido, la filosofía ha sido caracterizada como la disciplina académica más apta para identificar y definir sus problemas, y al mismo tiempo la más impotente para resolverlos; en la misma vena, también se ha dicho que la filosofía es el basurero de los problemas insolubles del hombre. Siempre he considerado que esta última opinión es muy optimista, porque supone la existencia de otros problemas que el hombre sí puede resolver.
    (…)

De Ruy Perez Tamayo, ¿Existe el método científico?

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    Esto aparece en los medios:

Perfil
Infobae
La Nación
Clarín

    Mientras tanto, en cualquier esquina random por la calle:

Defensoría del pueblo - CABA

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    No quedé satisfecho con mi post anterior. Siento que peca de reaccionario, de ignorante, de apurado, y algunas otras faltas menores. Pero lo escribí de una manera u otra, sin filtro, porque también lo siento necesario.

    Dos cosas considero importantes en el acto de escribir (y publicar) de esa manera. El primero, ya lo anoté en mi libro, es la cuestión socioeconómica: tengo la educación que tengo, el tiempo que me queda libre, y mi lugar en la sociedad está bastante acotado y alejado de la reflexión sesuda y superculta. Defiendo hablar de nuestras ideas, y compartirlas, mucho antes que el “tener razón”.

    La segunda, sin embargo, está mucho más determinada por el texto de Meillassoux. Se trata del trabajo intelectual, sus modos, y su rol. Ayer tenía mucho más a mano a Foucault, y por eso lo cité, en esa reflexión sobre la metafísica, que atesoro desde hace años. Pero otra reflexión, que hoy me tomé el tiempo de ubicar, me parece todavía más atinada (y representativa de mi posición frente al tema). Se trata de Rorty, en Contingency, Irony, and Solidarity:

    (…)

    We need to get off this seesaw. Davidson helps us do so. For he does not view language as a medium for either expression or representation. So he is able to set aside the idea that both the self and reality have intrinsic natures, natures which are out there waiting to be known. Davidson’s view of language is neither reductionist nor expansionist. It does not, as analytical philosophers sometimes have, purport to give reductive definitions of semantical notions like “truth” or “intentionality” or “reference.” Nor does it resemble Heidegger’s attempt to make language into a kind of divinity, something of which human beings are mere emanations. As Derrida has warned us, such an apotheosis of language is merely a transposed version of the idealists’ apotheosis of consciousness.

    In avoiding both reductionism and expansionism, Davidson resembles Wittgenstein. Both philosophers treat alternative vocabularies as more like alternative tools than like bits of a jigsaw puzzle. To treat them as pieces of a puzzle is to assume that all vocabularies are dispensable, or reducible to other vocabularies, or capable of being united with all other vocabularies in one grand unified super vocabulary. If we avoid this assumption, we shall not be inclined to ask questions like “What is the place of…

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    Como parte de el nuevo taller de Rodrigo Baraglia, estoy leyendo After Finitude de Quentín Meillassoux, uno de los pensadores reconocidos de la contemporanea corriente filosófica llamada realismo especulativo. Y debo decir que francamente me preocupa.

    El trabajo de QM en su texto consiste en denunciar al llamado “correlacionismo”, y marcar sus límites. Al respecto, dice lo siguiente:

    (…)

    Such considerations reveal the extent to which the central notion of modern philosophy since Kant seems to be that of correlation. By ‘correlation’ we mean the idea according to which we only ever have access to the correlation between thinking and being, and never to either term considered apart from the other. We will henceforth call correlationism any current of thought which maintains the unsurpassable character of the correlation so defined. Consequently, it becomes possible to say that every philosophy which disavows naïve realism has become a variant of correlationism.

    (…)

    Básicamente dice que según el correlacionista no podemos acceder a los objetos, sino sólo a cierta relación con ellos. Cuando yo veo la mesa o toco el teclado, esa experiencia (ver, tocar), con todos sus detalles, no es el objeto en cuestión sino, precisamente, mi experiencia. Y lo mismo sucede con toda forma del conocimiento: incluso de mi mismo, porque no puedo más que experimentarme de la misma manera. Eso, planteado por mí más burdamente todavía que en el párrafo de QM, tuvo diferentes grados de complejidad durante los últimos siglos, particularmente desde Kant.

    QM va a renegar de eso, lo va a discutir, y al caso va a traer el concepto de “ancestralidad”. Hace referencia al hecho de que existan fósiles (como los de los dinosaurios), o registros de estrellas de hace millones de años, antes de que existiera cualquier persona (capaz de experimentar ninguno de esos objetos de ninguna manera) o siquiera antes de la aparición misma de la vida. Va a hablar de algunos conceptos menores, como el “archi-fosil”, o el “ser dado” (givenness), y con esa clase de herramientas va a mostrar los límites del correlacionismo.

    (…)

    But for the correlationist, such claims evaporate as soon as one points out the self-contradiction – which she takes to be flagrant – inherent in this definition of the arche-fossil: givenness of a being anterior to givenness. ‘Givenness of a being’ – here is the crux: being is not anterior to givenness, it gives itself as anterior to givenness….

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    (…)

    Babinski imponía a su enferma desde fuera la influencia de la sugestión y la conducía a un punto tal de alienación, que anulada, sin voz ni movimiento, estaba pronta a aceptar la eficacia de la palabra milagrosa: “Levántate y anda”. Y el médico encontraba el signo de la simulación en el triunfo de su paráfrasis evangélica, puesto que la enferma, siguiendo la prescripción irónicamente profética, realmente se levantaba y realmente caminaba. Pues bien, lo que el médico denunciaba como una ilusión era en verdad un resultado de su práctica médica: esta sugestibilidad era la consecuencia de todas las sugestiones, de todas las dependencias a las que estaba sometido el enfermo. Si las observaciones actuales no ofrecen semejantes milagros, ello no invalida la realidad de los éxitos de Babinski, pero prueba que la figura del histérico tiende a desdibujarse a medida que se atenúan las prácticas de la sugestión que antaño constituían el medio ambiente del enfermo.

    (…)

    Esas son algunas palabras de Michel Foucault, en su obra enfermedad mental y personalidad. Allí, él va a trabajar sobre aspectos de la praxis médica y detalles de lo que podemos considerar enfermedad, particularmente desde la perspectiva de lo que comparten o donde divergen lo biológico y eso otro que llamamos “mental”.

    Lo traigo para abrir este post porque yo también trabajo en ese límite extraño entre lo biológico y lo espiritual, y creo tener en claro el siguiente paso en mi desarrollo de una feels theory: será hablar un poco más en detalle sobre qué es la verdad. Si bien ya la planteé en mi libro y en posts anteriores como un “sentido”, la verdad sigue siendo un tema especial; queda pendiente todavía la cuestión de su centralidad, qué la hace tan particular entre los demás sentidos de los que disponemos.

    Al caso, fui y seguiré dejando pequeñas notas en mi blog, un tanto para compartir con todos y otro tanto como cuaderno propio. Y mi intención es finalmente terminar mezclando varios autores para darle un marco teórico a la verdad, no sólo en mi propia teoría sino también sostenido en otros conceptos que me parecen acertados. Foucault es uno de esos autores.

    Pero ya tengo claro, en líneas generales, qué voy a tratar de sostener sobre la verdad. Voy a continuar vinculando los fenómenos…

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    Cortito y al pié:

Clarín

Infobae

Infobae

    Seguí diciéndole “información” a eso…

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    ¿Qué es lo que hace que exista lo verdadero?

    Llamamos filosofía a esta peculiar forma de pensamiento que se plantea la pregunta no sólo, por supuesto, por lo que es verdadero y lo que es falso, sino también por aquello que hace que exista y que pueda existir lo verdadero y lo falso. Llamamos filosofía a una forma de pensamiento que se plantea la cuestión de cuáles son las mediaciones que permiten al sujeto tener acceso a la verdad. Filosofía es una forma de pensamiento que intenta determinar las condiciones y los límites del acceso del sujeto a la verdad. Si denominamos a todo esto filosofía creo que se podría denominar espiritualidad a la búsqueda, a la práctica, a las experiencias a través de las cuales el sujeto realiza sobre sí mismo las transformaciones necesarias para tener acceso a la verdad. Denominaremos por tanto espiritualidad al conjunto de estas búsquedas, prácticas y experiencias entre las cuales se encuentran las purificaciones, la ascesis, las renuncias, las conversiones de la mirada, las modificaciones de la existencia que constituyen, no para el conocimiento sino para el sujeto, para el ser mismo del sujeto, el precio a pagar para tener acceso a la verdad.

    (…)

    Para la espiritualidad, la verdad no es en efecto simplemente aquello que le es dado al sujeto para recompensarle en cierto modo por el acto de conocimiento y para completar este acto de conocimiento. La verdad es lo que ilumina al sujeto, lo que le proporciona la tranquilidad de espíritu. En suma, existe en la verdad, en el acceso a la verdad, algo que perfecciona al sujeto, que perfecciona el ser mismo del sujeto o lo transfigura.

    Para la espiritualidad un acto de conocimiento en sí mismo y por sí mismo nunca puede llegar a dar acceso a la verdad si no está preparado, acompañado, duplicado, realizado mediante una cierta transformación del sujeto; no del individuo sino del sujeto mismo en su ser de sujeto. La gnosis es en suma lo que tiende siempre a transferir, a trasladar al propio acto de conocimiento, las condiciones, las formas y los efectos de la experiencia espiritual.

    Digamos, esquemáticamente que, desde la Antigüedad, la cuestión filosófica de ¿cómo tener acceso a la verdad?, y la práctica de la espiritualidad, en tanto que transformación necesaria del ser del sujeto que va a permitir el acceso a la verdad, constituyen dos cuestiones que pertenecen al mismo registro…

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    En el año 2005 escribí un pequeño texto, para una materia de la carrera de Letras en la UBA, sobre el cuento de Borges “la biblioteca de Babel“. Por devenires del taller literario del que formo parte, estamos leyendo Borges, y recordé este trabajo.

    Lo releí ayer, y francamente no entendí nada. Pero me gusta cómo desde hace años vengo reflexionando sobre las mismas cosas, y más me gusta todavía esa tesis super jugada e injustificada sobre la ficción que de pura caradurez me animé a tirar ahí adentro.

    La respuesta a cualquier interrogante sobre la Biblioteca de Babel se encuentra en la Biblioteca misma. Y la Biblioteca es, curiosamente, el universo.

    Una de mis preguntas fundamentales al leer fue: ¿por qué Biblioteca? ¿Por qué no Feria, o Zoológico, Colmena, Tren, o Río? ¿Por qué exactamente Biblioteca? ¿Por qué no otra cosa?. Es natural que no haya llegado a ninguna conclusión. Pero este trabajo toma como base, ya que lo es, qué implica este detalle (en mi opinión retórico).

    Y más tarde, la segunda pregunta, evidente y necesaria: ¿Por qué Babel?. La mecánica fue la misma; sin logros en encontrar respuestas, me topé con el hecho: sea por lo que fuera, era Babel. Y eso también me implicaba algunas cosas.

    La idea de la biblioteca como metáfora o representación de un universo me lleva a preguntarme sobre cómo influye o qué función cumple el conocimiento en la literatura, el dato y su orden. Y es que durante todo el relato se sigue aplicando y planteando la posibilidad de una reducción, de una comprensión de un universo, o hasta esquematización o diagramación y, por ende, duplicación, recreación; predicción y manipulación. Ciencia. Escucho conocimiento cuando leo Biblioteca en este cuento (no placer, por ejemplo, ni belleza). Leo una búsqueda constante por una certeza en algo que, caótico o no, excede las posibilidades de control por parte del aparentemente pobre bibliotecario, aparentemente víctima o esclavo de algo que no entiende (¿qué es toda esa locura, toda esa enfermedad y suicidio como característica pertinente o destacable en ese, al fin y al cabo, universo?).

    Pero Babel me lleva a otra cuestión. ¿Babel como Biblioteca? ¿El Caos de la incomprensión como Literatura? ¿Es posible comprender en “La Biblioteca de Babel” una perspectiva de la literatura?

    Curiosamente, mi pregunta más inmediata fue, entonces, si era posible siquiera comprender algo en la biblioteca de babel. Y me dije que…

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