Archive for August, 2026

    (…) La tremenda velocidad, los elevados valores de parámetros y el caracter complejo de numerosos procesos de regulación que se presentan en la técnica moderna, presentan al hombre, cada vez más exigencias que se hallan en el límite de sus posibilidades psíquicas. De hecho, en este sentido los ingenieros trabajan casi a ciegas. Construyen un sistema técnico dirigido por el hombre, pero no conocen las peculiaridades ni las posibilidades de su miembro más importante -el hombre que dirige- por lo cual tampoco pueden tomar en cuenta esas peculiaridades. Por ello a veces se obtienen resultados totalmente opuestos a los esperados. El agregado de nuevos aparatos medidores de control así como el de nuevos señalizadores empeora la dirección de la máquina, en lugar de mejorarla, porque la cantidad de las informaciones que parten de los aparatos sobrepasa la “capacidad de tolerancia” de las percepciones humanas y la atención del hombre. La introducción de esquemas e instalaciones mnemónicas obstaculiza al hombre el tomar decisiones correctas en lugar de ayudarle a hacerlo, dado que esos esquemas no se corresponden con el esquema de la apropiación lógica de la información, del cual se sirve el hombre. Resulta así, por ejemplo, contra lo que es dable esperar, que con una determinada reducción del empleo de fuerza en una manipulación de palancas por botones se dificulta la dirección, porque se pierden las sensaciones musculares con cuya ayuda el trabajador juzgaba sobre la reacción del mecanismo a dirigir. Las velocidades y amplitudes, proyectadas intuitiva y a veces también arbitrariamente por los ingenieros, con als cuales una máquina reacciona antes las acciones directrices, dan como resultado siempre, al encontrarse con las velocidades y límites de regulación de estas reacciones propias del hombre, una retroacción demasiado rígida o desvirtuada, una amortiguación demasiado grande de las magnitudes de salida o, por el contrario, oscilaciones, etc. En el efecto final crecen para el obrero encargado de la máquina, en modo notorio e innecesario, las dificultades resultantes del hecho de que debe adecuar sus acciones a las exigencias “inhumanas” de la máquina.
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    Como ya hemos observado, la comparación del material obtenido por vía experimental acerca de las magnitudes características reales de la actividad directriz humana con el modelo matemático de un regulador adecuado, abre caminos para averiguar determinados rasgos de la propia actividad psicológica del obrero en el proceso laboral. En especial la variación, la desviación o la modificación de tal o cual parámetro en comparación con el ideal sirven como espresión objetiva de los mecanismos y propiedades psíquicas subjetivas que condicionan lo específico de los correspondientes aspectos de la actividad humana a diferencia del autómata, y también, indirectamente, lo específico de la actividad de reflejo y dirección de la psiquis humana.
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Itelson, L. B., La cibernética y problemas de la psicología laboral. Publicado en Cibernética. Ciencia y práctica, editorial Lautaro, 1964.